Fundado en enero de 1994, el objetivo del despacho es la defensa de los intereses del cliente mediante el consejo, la mediación y la actuación ante los Tribunales de Justicia si fuera necesario, sin otro límite que la ética y la deontología profesional.
Reivindicamos la estructura tradicional del despacho de abogados porque permite:
La relación de confianza y flexibilidad con el cliente
La total accesibilidad para la atención directa de sus intereses
La información fluida sobre la evolución de los asuntos encomendados
La consideración a los aspectos emocionales del caso
La lealtad y confidencialidad
La eficacia y agilidad en el seguimiento de los expedientes
La no dispersión en tareas ajenas a la abogacía
El realismo: evitando pretensiones de difícil prosperabilidad e informando al cliente de los pros y contras de cada actuación
La fidelización: la satisfacción del cliente redunda en nuestro interés